Manifiesto del estruendo
Comprender el estruendo
Los gritos de los pájaros, escucho eso que no pretende dominarme, sino compartir su intensidad.
Comprender el estruendo
Los gritos de los pájaros, escucho eso que no pretende dominarme, sino compartir su intensidad.
El ruido no desaparece, se transforma en memoria, en entendimiento, en colectividad. El territorio sonoro se construye en la reciprocidad. El sonido es un lenguaje colectivo, una forma de comunicación que no pertenece a nadie.
Nombramiento como ejercicio de comprensión, comprender el territorio sonoro y todas sus posibilidades. Territorio sonoro como un espacio compartido.
Unificarlos a través de un nudo fuerte. El ruido como vínculo, como materia viva que nos unifica. El sonido no ocupa, habita; no marca frontera, la disuelve.
Los sonidos que sostienen la vida no buscan imponerse. Son aquellos que acompañan, que cuidan, que invitan a cohabitar el espacio.
El silencio sostiene la escucha. Es un territorio fértil donde crecen los vínculos.
El paisaje se erotiza en su destrucción.
Jerarquías de poder, quien es dominado domina al otro. El sonido performa el poder. Cada aceleración performa fuerza, control y dominación.
Quien suena más, ocupa más espacio.
Normalizar como táctica de silenciamiento Si todo es ruido, nada será ruidoso. El ruido constante anestesia la sensibilidad.
Deseo sostenido por el capital, se lucra del deseo, se extrae del deseo. El deseo sensible ablanda la masculinidad. El hombre se reconoce en el metal que domina.
Necesidad de abarcar, una dominación sólida como el metal de la máquina.